Anchoas, bocado de reyes

Anchoas, bocado de reyes
1 year, 1 month ago 0

Seguramente ya lo conozcas, pero no te creas, marinero, no es un dato tan popular a pesar de todo: cuando hablamos de anchoas y boquerones, hablamos, en esencia, de lo mismo. Sin extendernos mucho, pero por si queda algún despistado en la sala, se les llama anchoas cuando estos pequeños pescados azules han sido sometidos a un tratamiento de semiconserva en salazón y boquerones si han sido marinados en vinagre.

Boquerones y anchoas suelen alcanzar una longitud de entre 15 y 20 centímetros y son unos auténticos devoradores de plancton, ingrediente fundamental de su dieta. Se encuentran presentes en una gran parte de la cocina mediterránea, desde Italia hasta España pasando por Inglaterra, donde se las conoce como Gentleman’s Relish.

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¿Cualidades de las anchoas? Un montón. Aparte de su inconfundible sabor, son fuente de vitamina A y B, potasio, sodio, hierro, calcio y fósforo. Por si fuera poco, saborearlas implica reducir el colesterol en sangre y prevenir dolencias cardiovasculares, además de ayudar a combatir la artritis gracias a sus grasas omega 3.

Como dice el título de este artículo, las anchoas son un bocado de reyes. Y es que, cuando Carlos V se retiró al monasterio de Yuste, lo hizo con todas las comodidades que cabría suponerle a un monarca de aquella época. Se llevó consigo su colección de relojes (incluyendo también a su relojero particular), otra de soldaditos de plomo y en su mesa no faltaban nunca cerveza, perdices, ostras y por supuesto anchoas, que ordenaba enviar periódicamente desde el Cantábrico. No sabía nada el hombre.