Jacques Cousteau, descubridor de las maravillas del océano

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Divulgador por excelencia del apasionante y desconocido mundo marítimo, el explorador naval Jacques Cousteau fue el primero en popularizar los documentales submarinos, acercando los aspectos científicos a los espectadores de manera simple. Creó así un nuevo género a mediados del siglo XX que le permitió mostrar las maravillas ocultas por los océanos, además de descubrir nuevas especies marinas. Te invitamos a navegar por las aguas del explorador francés y conocer más sobre sus inventos, una herencia que perdura en las generaciones presentes y futuras.

El 28 de febrero de 1963, el explorador e investigador francés Jacques Cousteau se hizo a la mar a bordo de su Calypso, antiguo buscaminas de la marina norteamericana que acondicionó para observar y filmar de manera permanente los océanos, para llevar a cabo una serie de exploraciones submarinas. No era la primera vez que se adentraba en el maravilloso mundo marítimo, ya que en 1943, con la única ayuda de una escafandra de su invención (conjuntamente ideada con su colega y amigo el ingeniero Emile Gagnan) independiente de tubos y suministro de aire desde la superficie, había experimentado personalmente una inmersión con este aparato. También creó una máquina diseñada especialmente para filmar los fondos marinos.

Sus primeros años de infancia estuvieron marcados por una salud frágil, desaconsejándole los deportes bruscos y con la recomendación médica de practicar la natación. Ahí comenzó su fascinación por el medio acuático. Además, debido al trabajo paterno, la familia Cousteau vivió un tiempo en Estados Unidos, donde Jacques hizo sus primeras incursiones como buzo. Poco después, ya en la adolescencia, su padre le regaló una cámara de filmación con la que se dedicaba a grabar todo lo que veía a su alrededor. Desde entonces no se separó de su filmadora, que llevaba consigo a todas partes, llegando a realizar su primera película A diez brazas bajo el agua.

El explorador construyó también una ingeniosa “casa submarina” que permitía a sus ocupantes vivir bajo la superficie del mar durante 30 días. Este amante de la naturaleza fue además un fotógrafo y cinematógrafo subacuático, llegando a filmar más de un centenar de documentales, largometrajes, y escribir varios libros. Ferviente ecologista, alertó al mundo sobre la contaminación y la sobrepesca o los problemas derivados de la superpoblación de la Tierra. Tal fue su influencia que importantes instituciones científicas financiaron sus inventos y experimentos.

Calypso

Calypso

 

Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, la marina francesa quiso aprovechar sus conocimientos de buceo, emprendiendo una expedición submarina en el mar Mediterráneo en busca de un barco romano, el Mahdia, que había naufragado en el siglo I a. C. Fue la primera expedición de arqueología subacuática de la historia que utilizó aparatos autónomos de inmersión. Un año después, Cousteau abandonó definitivamente la marina para organizar sus propias expediciones. Se embarcaría entonces como capitán del histórico Calypso, con el que se dedicó a recorrer los océanos del mundo.

Pero fue la célebre serie de documentales producidos para televisión la que acabó convirtiéndolo en una celebridad mundial.

En enero de 1996, un año antes de su muerte, un accidente contra una barcaza provocó el hundimiento de Calypso en Singapur. Sin embargo, tras más de veinte años de batallas legales, su viuda logró restaurarlo para que volviera a navegar al servicio de la ciencia y la ecología, como hizo antaño. Legado que además continúa gracias a la labor de muchas universidades, que ofertan sus cursos de biología marina y difunden su contribución a la defensa de nuestros océanos.